Desde que Alessandro Michele llegara a Gucci, la firma italiana ha vuelto a navegar entre la vanguardia de las tendencias conquistando, colección tras colección, a las nuevas generaciones.

Curiosamente, la firma que parecía estar quedándose atrás, ha cimentado su renovación, en gran medida, en el pasado de la firma y de la moda; sus colecciones de pre-fall y también su última propuesta, la correspondiente a la colección de joyas, se presentan con un claro tinte vintage de puro atrevimiento sesentero y setentero.

Motivos florales y la icónica G de Gucci del derecho y del revés, además de los relojes y de un animalario protagonizado por lobos en las piezas masculinas, sirven a Alessandro Michele para presentar una colección de joyas moderna, sugerente, romántica, divertida y muy Gucci.

La calidad de las piezas se da por descontada y la del diseño salta a la vista, son piezas pequeñas que animan a la combinación de varias, una tendencia que cada vez se afianza más en la joyería actual; pero lo distintivo de esta colección respecto a otras es, sin duda, los juegos que vemos alrededor de la G de Gucci e incluso en ella misma pero se presenta incluso con diamantes incrustados.

Para presentar la colección Michele cuenta con Christopher Simmonds en la dirección creativa y con Colin Dodgson tras la cámara; del elenco de modelos que ponen piel y rostro a las joyas de Gucci cabe destacar a la protagonista, Lina Hoss, una modelo alemana que no sólo ha desfilado ya para Michele y Gucci sino que ha ocupado también las portadas más destacadas de las revistas de moda luciendo su look rapado al estilo de la célebre Sidney O’Connor.