La Honda rescatada por Rebels Alliance tiene todo el sabor original del modelo de los años 70, pero recuperada en todo su esplendor para dar clases de estilo a todas esas novatas que pretenden ser vintage. Es el veterano que sólo tiene que estar presente para ser admirado. No hay postureo o exageraciones en la Bad Manners. Es todo sencillo y natural estilo, del que vale, vale.

Los chicos del este de Londres limpiaron y pulieron el motor a conciencia, otorgándole nueva vida casi como recién estrenado, retocando detalles como el nuevo escape de acero inoxidable, la sustitución completa del cableado eléctrico, el añadido de luces LED o un nuevo velocímetro digital.

Pero lo que más destaca en la Honda CB500 modificada de Rebels Alliance es el nuevo esquema de pintura bicolor que adorna su depósito y los paneles laterales bajo el asiento, que le dan un aire tan distinguido como desenfadado, una mezcla distinta, fresca pero de siempre, tan difícil de ser definida como fácil de amar.

Cuando ves el resultado final conseguido por Rebels Alliance en la Bad Manners entiendes perfectamente el lema que adorna su trabajo al que aludimos al comienzo del texto. Comprendemos perfectamente que se sientan orgullosos de su trabajo como mecánicos y artistas, como propietarios y pilotos. La Honda CB500 Bad Manners no está hecha sólo desde las manos o el pensamiento. Está hecha desde el corazón.